Catorce meses después, que se dice pronto, la economía española ha creado más de 25000 puestos de trabajo, con lo que se frena la espectacular subida del último año.
Es un dato enormemente positivo. Y como dicen la mayoría de responsables sindicales, empresarios, y políticos, si bien hay que analizar estos datos con cautela y prudencia, no es menos cierto, que son tremendamente positivos.
Sólo después del verano, con el transcurso del tiempo, podremos determinar si esta es una recuperación coyuntural, gracias a la llegada de la época estival, y por tanto de la temporada alta turística, y al gasto público canalizado a través del Plan E, o si por el contrario, se trata de un cambio de tendencia.
Pensar lo segundo, ciertamente, es prematuro y muy arriesgado. Pero por lo menos, se ha demostrado que los planes de estímulo directos de creación del empleo del Gobierno, han funcionado. Pero insistimos, no se deben de lanzar las campanas al vuelo. Empleos se han creado, sí, pero la mayoría de ellos temporales, lo cual a corto, medio, o largo plazo, sólo supone un parche al gran problema que se ha vislumbrado con esta crisis, y es la dualidad del mercado laboral español.
La reforma del mercado laboral, es inminente, presumimos, que para después de la asimilación de los resultados de las elecciones europeas.
Y que nadie se equivoque, reforma, no es barra libre, no es despido libre, se trata de corregir la dualidad injusta que existe en el mercado laboral español. Eso no es hacerle la cama a los empresarios, más bien lo opuesto, corregir esa dualidad es una prioridad social, y sin duda, también económica.
Sorprendente es la reacción del Partido Popular a estos datos positivos en la creación de empleo. Y al final, han hecho bueno ese lema que se lee en los carteles socialistas que contrasta la visión socialista de “salir de la crisis” y la del PP de “aprovecharse de la crisis”.
Quedan pocos días, pero si los populares siguen enfrascados en su mensaje de “paro, paro y paro”, y siguen afirmando, como ayer hizo Dolores de Cospedal, que volvió a declarar que “vamos camino de los 5 millones de parados”, puede que los españoles y las españolas, perciban (como realmente es) que la estrategia política del PP, no se basa en un proyecto propio, ni en una alternativa, sino en la alternancia del desgaste y el descrédito.
El menú de estas europeas parecía desde un inicio muy light. Primero, unos mensajes de campaña como entrantes, poco innovadores y repetitivos. De plato principal, unos debates sin sabor propio, poco potentes, casi como si fueran enlatados. Y, de postre brotes verdes, que da un toque inesperado de dulce al tema. En Génova, ya hay quienes pasan directamente del postre, refugiándose en el whisky. El domingo, veremos.


