miércoles 3 de junio de 2009

Y de postre, brotes verdes.

Catorce meses después, que se dice pronto, la economía española ha creado más de 25000 puestos de trabajo, con lo que se frena la espectacular subida del último año.
Es un dato enormemente positivo. Y como dicen la mayoría de responsables sindicales, empresarios, y políticos, si bien hay que analizar estos datos con cautela y prudencia, no es menos cierto, que son tremendamente positivos.
Sólo después del verano, con el transcurso del tiempo, podremos determinar si esta es una recuperación coyuntural, gracias a la llegada de la época estival, y por tanto de la temporada alta turística, y al gasto público canalizado a través del Plan E, o si por el contrario, se trata de un cambio de tendencia.
Pensar lo segundo, ciertamente, es prematuro y muy arriesgado. Pero por lo menos, se ha demostrado que los planes de estímulo directos de creación del empleo del Gobierno, han funcionado. Pero insistimos, no se deben de lanzar las campanas al vuelo. Empleos se han creado, sí, pero la mayoría de ellos temporales, lo cual a corto, medio, o largo plazo, sólo supone un parche al gran problema que se ha vislumbrado con esta crisis, y es la dualidad del mercado laboral español.
La reforma del mercado laboral, es inminente, presumimos, que para después de la asimilación de los resultados de las elecciones europeas.
Y que nadie se equivoque, reforma, no es barra libre, no es despido libre, se trata de corregir la dualidad injusta que existe en el mercado laboral español. Eso no es hacerle la cama a los empresarios, más bien lo opuesto, corregir esa dualidad es una prioridad social, y sin duda, también económica.

Sorprendente es la reacción del Partido Popular a estos datos positivos en la creación de empleo. Y al final, han hecho bueno ese lema que se lee en los carteles socialistas que contrasta la visión socialista de “salir de la crisis” y la del PP de “aprovecharse de la crisis”.

Quedan pocos días, pero si los populares siguen enfrascados en su mensaje de “paro, paro y paro”, y siguen afirmando, como ayer hizo Dolores de Cospedal, que volvió a declarar que “vamos camino de los 5 millones de parados”, puede que los españoles y las españolas, perciban (como realmente es) que la estrategia política del PP, no se basa en un proyecto propio, ni en una alternativa, sino en la alternancia del desgaste y el descrédito.

El menú de estas europeas parecía desde un inicio muy light. Primero, unos mensajes de campaña como entrantes, poco innovadores y repetitivos. De plato principal, unos debates sin sabor propio, poco potentes, casi como si fueran enlatados. Y, de postre brotes verdes, que da un toque inesperado de dulce al tema. En Génova, ya hay quienes pasan directamente del postre, refugiándose en el whisky. El domingo, veremos.



martes 26 de mayo de 2009

Cada loco, con su tema. Crónica del debate

Cada loco, con su tema. Ese podría ser el resumen del debate celebrado en TVE entre los cabezas de listas del PP, Jaime Mayor Oreja, y del PSOE, Juan Fernando López Aguilar.

La palabra Europa, sonó más bien poco, teniendo en cuenta que se trataba de un debate electoral sobre las elecciones al Parlamento Europeo, pero si poco se habló de Europa, prácticamente nada se escuchó referente a políticas europeas.

El candidato de PSOE, siguió al pie de la letra la estrategia de campaña de su partido. Encasilló al PP y a su candidato, dentro de una visión “ultraconservadora y ultraliberal”, y salieron a la palestra (como no), Bush, Irak, y hasta Aznar y su nuevo libro.

Mayor Oreja, hizo lo propio, y repitió hasta la saciedad los datos del paro, de todas las maneras posibles. Puso de manifiesto la irrelevancia y decadencia del Socialismo Europeo, así como, una defensa del derecho a la vida, y de la unidad de España, muy firme.

En definitiva, todo, menos Europa. Preguntado por las políticas de inmigración, López Aguilar, habló de Obama. Cuando el socialista mencionaba los recortes sociales, que propugna el ex Presidente Aznar, el candidato popular, hablaba de la Ley del Aborto, la desmembración de la nación española, y de la lengua.

Ninguno entró al trapo en los temas polémicos. Ninguno ofreció una visión global de su proyecto político para Europa, y sí, una serie de discursos hechos ad hoc, para trasladar el debate nacional a unas elecciones Europeas.

Sorprendente fue el tono de ambos candidatos, siempre agresivo, más nunca crispado ni tenso.

Si hubo algún vencedor del debate, ese fue Juan Fernando López Aguilar. En lo económico, donde más podía sufrir la losa de los tremendos datos del desempleo, supo arrinconar a su rival, exponiendo la diferencia clara entre los que creen que la protección social es algo prescindible, y quienes piensan que en momentos de crisis, es el elemento de cohesión social más importante. Entre los que creen que lo social es algo subsidiario y discrecional, y entre los que defienden que es fundamental para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

El leitmotiv de la campaña socialista, funcionó en el debate, y es que Mayor Oreja, nada tiene que ver con ese Partido Popular que se dice centrista, moderado y liberal. En muchas de sus intervenciones, se pudo entrever, esa visión centralista, anticuada, conservadora, y uniformadora, que nada tiene que ver ni con España, ni con Europa, y me atrevería a decir, que ni con el PP de hoy.

Mayor Oreja es un buen político, pero un político de pasado, de ahí el gran acierto de la elección de López Aguilar como candidato al Parlamento Europeo.

Paro, paro y paro. Fue la única consigna política del PP, que sonó con fuerza en el debate. Sin embargo, por momentos, el argumento, quedaba totalmente fuera de lugar, y parecía que Mayor Oreja contestara cual autómata, a preguntas que tenían muchos matices, los cuales esquivaba, como si no quisiera hablar de ellos, escudándose en la velocidad (en habla y discurso) del candidato del PSOE.

En algún momento que otro, al candidato del PP, le pesaron los años, y en un debate que el PP debería de ganar de calle por la situación económica, y el negacionismo irracional del Gobierno, de hace no tanto, ocurrió lo mismo que en el Debate sobre el Estado de la Nación, y es que el socialista, se salió con la suya. Lo cual no quiere decir, que tuviera razón en todo…Pero así son los debates, así son las campañas, y así, en definitiva, se ganan elecciones.

viernes 22 de mayo de 2009

Elecciones...¿Europeas?


Hoy comienza la campaña electoral de las elecciones europeas, que concluirían con las votaciones el día 7 de junio.
Por mucho que los dirigentes del PSOE digan, no cabe duda, que el devenir de estos comicios, será clave para el futuro político del Gobierno de España. A Rajoy y al PP, solo le vale ganar. Cualquier otra situación reforzaría a un Gobierno sin aliados en las Cortes, más allá de sus compañeros socialistas.

Las encuestas señalan una igualdad máxima, que en 2 semanas puede inclinarse a favor de unos o de otros. Sin embargo, los socialistas parten con desventaja, y es que el escaso interés que muestran los españoles por la política europea, se traduce también, en menor interés en esta campaña, y por tanto, en los mensajes “europeos” de los partidos. Es por ello, que el PSOE ha puesto el turbo, y sabedor de que el discurso europeista no le es suficiente para arrastrar a todo su electorado a las urnas, ha optado por una estrategia clara de confrontación, para movilizar a sus votantes tradicionales.

Habrá que ver también el seguimiento del debate el próximo lunes en TVE, entre Juan Fernando López Aguilar y Jaime Mayor Oreja, ya que si algo tiene de interés esta campaña, es que ambos partidos, cuentan con cabezas de cartel excelentes. El duelo televisivo, ciertamente, promete.

Será interesante observar como el candidato socialista esquiva las balas de la crisis económica y el paro. Son muchos los votantes que tendrán muy presente a la hora de elegir papeleta, la situación nacional, y es que, no se puede pretender trasladar la importancia de lo europeo, donde no existe un conocimiento (ni gran interés) por ello.

La estrategia del miedo dará sus frutos, y es que el PSOE no se puede permitir que su votante descontento se quede en casa u opte por partidos como IU o nacionalistas de izquierda.

jueves 7 de mayo de 2009

UPyD: Rompiendo la balanza

En un sondeo de NC Report, encargado por el diario La Razón, se desprende que de celebrarse hoy elecciones generales, el Partido Popular ganaría, con una importante subida de entre 6 y 8 escaños, y el consiguiente desgaste del PSOE, que perdería hasta 11 escaños.

Pero la lectura que se puede hacer de este sondeo, es que a pesar del tremendo desgaste que genera la crisis económica al Gobierno de Zapatero, la distancia entre uno y otro partido sería inferior a los 2 puntos porcentuales, y con una tremenda redistribución del voto entre partidos minoritarios (IU, UPyD, CiU). Lo que es más sorprendente, es que los 2 partidos mayoritarios obtendrían un resultado en escaños muy similar, con una distancia máxima de 4, a favor del PP, aunque muy lejos de la mayoría absoluta. En el mejor de los casos, el partido de Rajoy obtendría 162 escaños, a 14 de obtener la mayoría absoluta. Si seguimos esta hipótesis, basándonos en los datos del sondeo, los partidos de izquierda; IU, BNG y ERC, sumarían entre los 3 grupos, entre 8 y 11 diputados. Por otra parte, CiU, aumentaría hasta los 11 o 12 asientos en el Congreso, y el PNV se mantendría igual, con 7. En este hipotético escenario, descartando al PNV como aliado de cualquiera de los grandes partidos estatales, por la situación en Euskadi, el PP debería recurrir, como en el 96 a CiU, y aún así, los votos de los catalanes no serían suficientes para aupar a un Presidente del Gobierno conservador. Pero tampoco una alianza de izquierdas mantendría a los socialistas en el poder, ya que en el mejor de los casos, sumarían 171 diputados. Y aquí es cuando surge, a mi entender, el gran fenómeno político que está creciendo exponencialmente en nuestro país, el de UPyD.
De todas las encuestas se derivan que el partido de Rosa Díez, rasca votos tanto a PP como a PSOE, siendo la proporción de 2 a 1 aproximadamente.

Así pues, si UPyD obtuviera los 4 escaños que le otorga el sondeo de La Razón, podría tener la llave del próximo Gobierno de España. La primera prueba de fuego para esta formación son las elecciones europeas, y no me cabe duda, de que pugnarán con IU por la 3ª fuerza.

Esto es tan sólo una hipótesis, ni tan sólo una predicción, pero lo cierto es que un escenario parlamentario en el que UPyD sea quien incline la balanza hacia izquierda o derecha, es más que probable, y crece, día a día. Se verá entonces si el partido fucsia es capaz de definirse en el espectro político, más allá de grandes ideas de unidad nacional, defensa de la lengua castellana, y limpieza democrática, para apostar por un proyecto político. No sabemos cuando serán las próximas elecciones generales, como tarde, en 2012, pero será interesante ver por quién apuesta la Sr. Díez, o si en cambio, seguirá jugando a la ambigüedad, y al populismo españolista que tanto gusta a sus seguidores.

¿Será UPyD la amenaza izquierdista encubierta que advierten algunos populares?¿O en cambio, será un partido más cercano a los postulados del PP, como indican algunos socialistas, y todas las encuestas de intención de voto?

Lo dicho. Es sólo una hipótesis. Toca esperar, y analizar los acontecimientos.

jueves 19 de marzo de 2009

Barcelona no puede ser una excusa más

No hay nada que pueda justificar el desmesurado uso de la violencia por parte de los Mossos d’Esquadra durante estos últimos días en Barcelona. Es necesario explicar los hechos a la opinión pública y exigir responsabilidades, no obstante, ciertos colectivos habrían de abstenerse de utilizar estos excesos como pretexto para reavivar la llama de las protestas contra ‘Bolonia’.

Por desgracia, muchas de las personas implicadas en las protestas –antisistemas, okupas, anarquistas y radicales-, que si bien no son mayoría dentro del grupo de estudiantes que se opone a la reforma, sí son quienes llevan la voz cantante y el protagonismo en muchas de las acciones de protesta más tensas y violentas, han pretendido, desde un principio, desenfocar el debate sobre el Proceso de Bolonia, desviándolo hacia un cuestionamiento del sistema en su conjunto.
Imagino que estos grupos tratarán de instrumentalizar las cargas policiales en Barcelona, para así reactivar el movimiento anti-bolonia, con un tinte mucho más radical, y por qué no decirlo, violento. Porque las imágenes no dejan lugar a dudas, tan cierto es que la policía cargó de manera desmesurada contra los estudiantes el mediodía del 18 de marzo, como lo es, que esa misma noche, se sumaron a la protesta todos estos movimientos radicales, en algunos casos, totalmente ajenos a la universidad, que lo único que buscaban era repetir/provocar la confrontación. Supongo que habrá quienes piensen que los últimos acontecimientos en Barcelona suponen ‘silenciar el debate a base de porras’ como se ha podido escuchar, pero no manipulemos por favor, son numerosas las concentraciones, protestas y manifestaciones que se han autorizado, ya que esta, por fortuna, y pese a lo que claman algunos, es una democracia plural, que permite este tipo de manifestaciones públicas. Lo triste es que hay quienes confunden la democracia plural y el Estado de Derecho, con hacer lo que quieran y cuando quieran, con el pretexto de defender sus ideas. Y es que uno empieza a estar confuso, cuando observa de cerca al movimiento anti-bolonia, no se sabe si protesta contra el monopolio de la violencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, contra el sistema económico capitalista, contra la democracia liberal o contra todo esto a la vez. Lo que cada vez tengo más claro, es que se protesta de todo, menos contra el Proceso de Bolonia.

La implantación del Espacio Europeo de Educación Superior se ha convertido en una amalgama de consignas antisistema, apoyadas en la tesis (infundada) de que se privatiza y mercantiliza la universidad pública. Ello demuestra la ineficacia e inacción comunicativa de los distintos gobiernos (PP y PSOE) que han conducido el proceso, lo que ha llevado a reaccionar tarde y mal, tapando agujeros con parches.
Queda patente también, que el movimiento anti-bolonia, ya no es tal, y se ha convertido en un movimiento antisistema, planteando y criticando cuestiones totalmente ajenas a la reforma, y en la mayoría de los casos malinterpretadas, y vilmente manipuladas –política de becas, inmersión de la empresa privada en la universidad pública, desaparición de carreras, etc.-

Se sigue sin poder explicar (a pesar de los esfuerzos de los portavoces de las Asambleas) como una reforma que se inició en 1999, ha tenido su contestación casi 10 años después.
Creo que las posturas de las Asambleas contra Bolonia, y de determinados sindicatos y asociaciones de estudiantes, únicamente buscan engrandecer y alimentar su causa de paralización del proceso, cuando la realidad, la que no quieren afrontar, es que estamos al final del proceso, y no al principio, que las Grados ya están implantados en muchas facultades españolas, y que no hay que esperar a 2010 para que llegue Bolonia. Bolonia ya está aquí.
La respuesta de los representantes de los estudiantes puede ser crítica, pero en este punto (final) del proceso, la postura responsable ha de ser la de informar de los cambios en los planes de estudio, vigilar la transición de los planes de estudios antiguos a los nuevos para que los estudiantes no se vean perjudicados, y mirar por aquellos a los que la reforma les pilla en medio.

El momento de formar una posición (crítica o favorable) sobre Bolonia, ya pasó.
Lo que urge es informar sobre los cambios, sobre los que ya se han producido y sobre los que ya se están produciendo y que culminarán en toda España en 2010. Gobiernos (de derecha e izquierda), rectores y profesores (de la pública y de la privada), y representantes de estudiantes (críticos y favorables) no han sabido cómo canalizar y explicar Bolonia. Algunos han optado por imponer su visión a base de mentiras, de la manipulación y de consignas ideológicas antisistema, utilizando el factor miedo, apoyándose en la incertidumbre del desenlace final del proceso. Otros, han optado por el uso de la propaganda mediática para corregir su nula capacidad comunicativa, y la de sus antecesores, adormilados e inactivos durante demasiado tiempo encima del cómodo lecho que les proporcionaba el apoyo de casi todos los partidos a la reforma.

Insisto, desviar y desenfocar el debate no ayudará en absoluto a la Universidad española, y menos aún a la pública. Las cargas policiales fueron desmedidas, pero intentar (una vez más), mezclar Bolonia con otros asuntos totalmente ajenos, puede derivar en un cóctel explosivo que estalle en las manos de la propia Comunidad Universitaria, y eso incluye muy especialmente a los estudiantes.

martes 3 de febrero de 2009

Y llegó Alarte (por fin)

Han pasado ya algunas semanas desde que se cumplieran los 'cien días' de Jorge Alarte al frente del PSPV-PSOE. Como es lógico, ha tenido que pasar un tiempo para que Alarte se asentara en su nuevo despacho en Blanquerías, y concluir todos los procesos internos, a falta de Valencia ciudad.

Ayer, en el programa La Ventana Comunitat Valenciana, de la Cadena SER, Jorge Alarte fue entrevistado por Bernardo Guzmán. Y lo cierto es que por primera vez en mucho tiempo, me dió la impresión de que el socialismo valenciano, vuelve a tener un líder. Alarte estuvo incisivo contra el Consell y Camps, directo en su visión de la crisis y cortante en los temas polémicos. Ha comenzado a trazar las líneas de algo que parecía olvidado, un discurso político, en una dirección que si bien no a corto plazo, con algo de paciencia, puede sentar las bases de un nuevo discurso del socialismo en la Comunidad Valenciana.

Parece que el objetivo prioritario es desmontar la ecuación establecida por el PP, y alimentada por sus medios afines de: PP=Valenciano PSPV=Antivalenciano

Es el momento de marcar distantancias, de entender que la agenda de Madrid/Ferraz/Moncloa, no puede condicionar la agenda del socialismo valenciano, porque sino, jamás seremos considerados como una alternativa seria y real. En definitiva, parece que el PSPV está encaminado hacia un discurso más 'de Comunitat', de defensa de los intereses propios, sin caer en el nacionalismo (mucho menos regionalismo); más bien todo lo contrario, dirigiéndose hacia lo que se perfila como un discurso de responsabilidad, más que ideológico. Un discurso que sin ahondar en el sucursalismo, defiende con firmeza la labor del Gobierno central con argumentos, contrastando ésta con la del Consell, sobretodo en materia económica.

Lo cierto es que me gustó. Escuché algo diferente, algo que sí puede competir frente a la maquinaria de propaganda del PPCV. A un líder que no quiere perder ya más el tiempo en debatir sobre cuestiones internas, y que está centrado en comerle terreno a la derecha.

El cambio de caras era básico, ahora parece vislumbrarse el cambio de discurso. Y pinta muy bien. Parece que empezamos a conocer de verdad quién es Jorge Alarte, y lo que pretende desde el liderazgo del socialismo valenciano, para la CV.
Lo difícil será pasar del discurso a la acción política directa. ¿Será capaz de hacerlo?
Hoy, confío más en ello.

lunes 26 de enero de 2009

Líderes

El cambio de actitud adoptado por los socialistas sobre el urbanismo y el agua no ha sorprendido en exceso. La necesidad de presentar una imagen de hombres responsables, capaces de gobernar algún día la Comunidad Valenciana, les obligaba a ello. Se ha aprovechado el momento de la discusión en Bruselas para no llamar la atención en exceso sobre estos puntos. Esta vez, las ideas de Ángel Luna se han tomado en cuenta y la impresión es que se están aplicando con inteligencia. Luna es un político profesional, de amplia experiencia y un elemento valioso para cualquier partido. De estos hombres acostumbra a decirse que tienen los pies en la tierra y que no fallan nunca. El único problema es que resultan un poco aburridos porque, para hacer carrera, han debido disolver su personalidad en la del partido. Tienen sentido común, pero desconfían de todo lo que les parece nuevo.

Cuando utilizamos los argumentos del contrario, corremos el riesgo de acabar pareciéndonos a él y, de este modo, confundimos a nuestros seguidores que no saben a qué carta quedarse. Ya se han escuchado algunas voces que muestran su contrariedad por este cambio de conducta de los socialistas. Hay que ser muy hábil para sortear estos peligros sin defraudar a los votantes. Si en su anhelo de apropiarse de las razones del Partido Popular, los socialistas van demasiado lejos, llegará un momento en que será difícil diferenciar un partido del otro. Si se cae en este error, nos veríamos obligados a decidir nuestro voto a cara o cruz, lo que no parece un procedimiento muy apropiado en democracia. Para distinguirse del contrario no basta con robarle sus ideas, se necesita un discurso propio y mostrarse atrevido en algún momento; de otro modo, cubrimos el expediente pero no provocamos ilusión entre los ciudadanos.

El modo tan espectacular en que se ha producido el triunfo de Obama ha hecho que volvamos a hablar de liderazgo; en los periódicos hemos leído numerosos artículos sobre el asunto durante las pasadas semanas. Hay una añoranza de líder, porque hace mucho tiempo que no aparece ninguno. Algunos quisieron verlo en Eduardo Zaplana, pero no se me ocurre nada más alejado del modelo; este hombre no aspiraba a ninguna transformación; sólo pretendía labrarse un porvenir próspero. Es difícil que surja un líder entre nosotros porque el actual sistema de partidos no lo permite, y sólo tolera las medianías. Para ascender en estas organizaciones, uno debe despojarse de su personalidad y no tener ideas avanzadas para ser aceptado por sus compañeros. De ahí ese tono gris de la política valenciana que Adela Cortina denunciaba en una entrevista reciente.

Buena parte del estancamiento que vive la Comunidad es consecuencia de la falta de líderes; sin estos, no hay renovación ya que es casi imposible que surja un pensamiento nuevo. Camps no es, evidentemente, un líder. Ignoro si tiene capacidad para serlo, pero es manifiesto que no se comporta como tal; todas sus acciones, las decisiones que toma, las tareas que emprende están dirigidas en exclusiva a mantener su dominio político. Este hombre es un calculador que no aspira a cambiar nada. Lo que distingue al líder, sobre cualquier otra cosa, es su deseo de transformar la sociedad y convertirla en algo diferente.

Para actuar de ese modo, hay que ganarse la confianza de los ciudadanos, lo que exige ser a la vez cauto y arriesgado. Cuando a lo único que se pretende es triunfar en las urnas, el elector lo advierte de inmediato. Después, uno u otro ganan o pierden porque las cosas deben seguir su curso y hay que votar, pero no se despierta entusiasmo alguno.

José Ramón Giner. El País