
El debate entre Zapatero y Rajoy no trajo consigo grandes sorpresas. El encorsetado formato del debate, más cercano a 2 monólogos grapados que a un debate político, no aportó ninguna novedad en los mensajes de los candidatos. El cara a cara, parecía una repetición de las intervenciones parlamentarias del presidente del Gobierno y de los discursos mitineros de Rajoy. El debate, sirvió para que los 2 únicos candidatos con opciones a ser el próximo presidente del Gobierno, intercambiaran sus posiciones, que aunque fueran las habituales, y las muchas veces anunciadas en televisión, todo se realizó en el marco de un debate, vis a vis, lo cual se agradece.
Después del soporífero debate entre Solbes y Pizarro, en el que el actual ministro se erigió como claro vencedor, la papeleta para Rajoy no era pequeña, debía intentar convencer a los españoles y las españolas de que el discurso del PP en economía es sólido y sostenible, lo cual Pizarro no logró. Sin embargo, en lugar de exponer las diferencias programáticas de su partido con la acción del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se limitó, como viene siendo habitual, a desacreditar el papel del Presidente y su gobierno en materia económica.
Zapatero, al que se vió por momentos presionado por la vehemencia inicial de Rajoy, presumió de crear 3 millones de empleos, tener superávit en las cuentas públicas y reducir el paro.
El duelo económico entre ZP y Mariano, fue un calco del que días antes realizaron Solbes y Pizarro: guerra de cifras, macroeconomía vs. Microeconomía, crisis grave frente a desaceleración coyuntural…
Dos candidatos, dos visiones, dos opciones y dos mensajes.
En resumen, mucha demagogia y muchos datos confusos, pero pocas soluciones claras.

El sorteo determinó que fuera Rajoy quien iniciara los turnos de palabra, y con el inicio del segundo bloque temático, el de políticas sociales, Rajoy optó por hablar solamente de inmigración. Entró agresivo, decidido, a sabiendas de que en este terreno, los socialistas partían con ventaja. Zapatero sacó a la palestra la subida de pensiones y salarios mínimos, las ayudas a las familias, la devolución de 400€, la ayuda a la emancipación de los jóvenes, la Ley de la Dependencia y la de los matrimonios homosexuales. Sabedor de su inferioridad, Rajoy intentó centrar su discurso en la inmigración, desde un enfoque que bien podríamos tildar de populista, con alusiones a “la importación de delincuentes”, equiparando a los inmigrantes con mercaderías, en lugar de tratarles como seres humanos que son, y generalizando la minoría que delinque sobre la mayoría que cumple la ley, una ley que ya contempla a través del Código Civil el respeto a las costumbres españolas, que prohíbe la ablación, la poligamia y otros delitos tipificados, que el PP intenta corregir a través de un contrato con los inmigrantes.
Rescató la regularización, llamada “masiva”, recordando el celébre efecto llamada que según Mariano Rajoy, dicha reforma trajo consigo.
En definitiva, en materia de inmigración, Rajoy dibujó un panorama desolador. Más inmigrantes, más ilegales, más delincuentes, y más personas en el sistema público de sanidad y educación que “ponen en peligro la plaza de otros”. En mi opinión sobran las palabras. Lamentable.
Zapatero, describió un panorama positivo, como no. Más expatriaciones de ilegales, más seguridad en las fronteras, más inmigración, pero legal y regulada, frente a la explotación del “sin papeles” en la época del PP y las ayudas a la cooperación y el desarrollo de un 0.7% del PIB.
El siguiente bloque temático, correspondía a la política internacional y seguridad, aunque la primera parte, ambos optaron por evitarla, para centrarse en el terrorismo, y más concretamente en la negociación con ETA.
Rajoy expuso su talante más agresivo, acusando a Zapatero de “agredir a las víctimas”, ante lo cual Zapatero respondió indignado.
El líder socialista denunció la posición de Rajoy y su partido en materia antiterrorista, obstruccionista y crispadora.
En política institucional, Zapatero repitió el mismo argumento, el PP ha sido quien ha crispado y confrontado a los territorios, en clara alusión al Estatut de Catalunya.
Rajoy defendió abiertamente su idea de una España única, con una tradición venida desde los Reyes Católicos, y desechó la idea de que el PP es anticatalán.
Zapatero defendió el modelo de una España plural y cohesionada mediante la diversidad de sus pueblos, y criticó la hipocresía del PP a la hora de aprobar ciertos artículos en los Estatutos de Andalucía que eran idénticos a algunos del Catalán, que fueron llevados al Tribunal Constitucional.
El último bloque, planteaba los retos del futuro de cada candidato. Ambos se centraron en la educación. Rajoy intentó demostrar el retraso en materia educativa en España, con datos del informe Pisa y la OCDE. Zapatero contrarrestaba las críticas, argumentando un aumento del gasto público en educación y en becas para los estudiantes.
El candidato del PSOE defendió la lucha contra el cambio climático como uno de los retos más importantes, así como la defensa de la cultura.
De la estrategia de ambos candidatos, podemos decir que Rajoy optó por dar caña, tal y como le recomendaban los compañeros de su partido, y fue muy agresivo, con críticas muy agrias a la gestión de Zapatero.
Zapatero comenzó un poco dubitativo, puesto que al ser Rajoy quien iniciaba los turnos de palabra, a veces había de reconducir el hilo de su discurso, de manera improvisada, mientras el candidato popular, se limitaba a leer las fichas preparadas por sus asesores. A los 15 min de debate, finalizando el debate económico, Zapatero recobró la seguridad, y con un mensaje positivo y confiado, siguió el resto del debate, eso sí, con duras críticas a la posición obstruccionista y crispadora del PP.
En cuanto a quien gano en los temas, el análisis que debemos hacer no es centrado en el fondo, sino más bien en la forma. Quien convenció más con su discurso, y no que discurso era mejor, puesto que sobre esto último, haría falta algo más que un par de folios.
La estrategia de Zapatero fue la mejor. La gente prefiere el mensaje positivo al negativo, la ilusión al miedo, y el diálogo a la crispación, la unión frente a la división, sumar y no restar. En ciertos tramos al comienzo del debate se vió a un Zapatero más centrado en contestar al rival que en elaborar su propio mensaje, lo cual fue un error que supo rectificar.
Rajoy tuvo un inicio espectacular, con solidez y agresividad intentó acorralar a Zapatero, pero fue unos instantes, la superioridad de Rajoy se difuminó como su mirada perdida, con esos ojos que se salían del plano.
De Rajoy cabe decir, que es un gran orador, tiene facilidad de palabra, y sabe elaborar buenos argumentos. Sin embargo, Zapatero tiene una imagen más convincente, más cercana y sincera, gestos abiertos y comprensivos y una facilidad para el eslogan contundente, y eso contrarresta su déficit de argumentos de peso.
Por todo ello, podemos afirmar que Zapatero fue quien salió vencedor del debate, en todos los puntos salvo en la economía, donde Rajoy recuperó el terreno perdido por el sobre valorado Pizarro.
El candidato socialista inspiró más confianza, creo mas simpatía, y aparentó mas solidez como candidato.
Entre la socialdemocracia evanescente y el populismo decadente, las encuestas muestran que los ciudadanos prefierieron lo evanescente.
Rajoy erró en su estrategia de repetir el mismo discurso de los últimos 4 años, desde un perfil agresivo y acusador, aproximándose más al discurso de un mitin que al escenario de un debate televisivo. Se centró más en descalificar a Zapatero y su gobierno, que en proponer ideas. Por ello, estoy seguro de que Rajoy gustó, y mucho entre los suyos, pero no convenció a los indecisos, y ahuyentó a ese voto indefinido también llamado de centro.
Zapatero con una sonrisa, una pizca de crítica y una dosis de moderación, planteó un debate no para los convencidos, sino para los indecisos, y quienes equilibran la balanza del 9-M son ellos, ZP les conquistó, convenció y venció.


3 comentarios:
"¿Se acerca el Fin?"
http://lacomunidad.elpais.com/periferia06/posts
El Blog de Cordura
Testimonios del crepúsculo
UN UTOPICO NECESARIO
Antes que nada quiero dar mi visión sobre el último debate. Mariano ganó de forma bastante clara. Supo aprovechar muy bien el orden de intervención mientras Zapatero no ha estuvo cómodo en la mayor parte del debate. Ha ido a remolque. En cambio en el discurso final Rajoy ha vuelto a hacerse el “harakiri” con la ñoñería de la niña mientras que Zapatero ha conseguido “vender” mejor su producto.
Pero el destino de una nación como es España no se puede decidir por el papel de uno u otro en el debate sino por su labor durante su legislatura. Aquí es donde Zapatero gana de calle y por varios cuerpos.
Ley de Igualdad, ayuda a los jóvenes para emanciparse, cumplimiento de sacarnos de una guerra injusta, ley de dependencia, matrimonio homosexual, adopción por igual… las medidas sociales tomadas a lo largo de la legislatura son iniciativas cruciales en una sociedad cada día más necesitada de ellas.
Muchos dicen que Zapatero es un utópico, iluso incluso en algunas cuestiones. Pero la ilusión es necesaria.
Una sociedad sin ilusión ni sueños nunca podrá avanzar.
Los grandes logros de la sociedad contemporánea son fruto de la utopía descabellada de algunos. Desde el sufragio universal a la consecución del voto femenino. Desde la ONU a la Seguridad Social. Desde el divorcio al matrimonio homosexual. Desde las pensiones al derecho al aborto.
El gobierno de Zapatero ha supuesto una ruptura total con Aznar, la etapa de mayor intolerancia y oídos sordos del gobierno respecto a sus votantes, sindicatos, estudiantes y trabajadores. Aires nuevos que trajeron la búsqueda de la paz y el consenso, con el diálogo como base para entender el sistema democrático.
El final del terrorismo no se puede supeditar a la opinión de una asociación de víctimas. El presidente debe buscar por encima de todo el bien de la sociedad en general, y éste pasa por buscar la claudicación de ETA por dos vías complementarias, la presión policial y el diálogo.
Otra forma de hacer política es lo que ofrece Zapatero.
Es un proyecto que necesita de otros cuatro años. Una oportunidad inmejorable para que la España del 2012 sea mejor que la de hoy en día. Buenos días y buena suerte.
Victor
Gabriel, métele un buscador a tu blog que me quedo sin poder enlazarte en el tema de las primarias al PSPV porque Google no me vuelva información :(
un abrazo
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