miércoles 24 de diciembre de 2008
El mejor regalo: Una despedida
Hoy es Nochebuena, y son muchos, pequeños y mayores, los que esperan que Papá Noel, les traiga algún que otro regalo, pero para ello tienen que haberse portado bien.
Después de un año negro para la historia del levantinismo, parece que Papá Noel ha premiado todo el sufrimiento de la familia granota con un gran regalo; una despedida, que además es doble, la de Pedro Villarroel y la de Julio Romero.
Amigos, ya es oficial, lo que en verano pareció por momentos una realidad, hoy lo es de verdad. Pedro Villarroel y Julio Romero abandonan el Levante.
Por una vez, parece que las cosas se están haciendo con un mínimo de seriedad, ya que no ha trascendido el nombre del nuevo propietario del club, lo cual lleva consigo ciertas suspicacias, ya que muchos tememos que aunque Villarroel abandone el Levante, el “villarroelismo” continúe. Espero que no sea así, y que con esta venta se abra una nueva etapa en el Levante UD. Porque lo necesitamos. Necesitamos nuevas ideas, nuevos proyectos, nuevas caras, y porqué no decirlo, nuevo capital.
Sin duda, será difícil para los nuevos dirigentes recuperar al club de la nefasta situación económica, enderezar un proyecto deportivo, hoy cogido por las pinzas, y limpiar el nombre de nuestra centenaria entidad, que con tantos escándalos, corruptelas, sms, esperpentos y salidas de tono, ha quedado totalmente desprestigiado.
Aún así, no hemos de ponernos idealistas, y no debemos olvidar, que esto (el futbol y el Levante) es un negocio. Cabrá ver si los nuevos accionistas optan por la seriedad, el rigor y calidad en la gestión del club (ejemplo: Villarreal). O si, en cambio, su único objetivo es el enriquecimiento personal, mediante las comisiones, los traspasos, etc.
La actual crisis mundial, nos ha enseñado que el dinero por el dinero, y la especulación, tienen como único final la ruina. Los levantinistas necesitamos un Consejo fuerte y serio, que con tiempo, pueda construir un “Nuevo Levante”. Un cambio en la manera de hacer las cosas. Se fue Villarroel, ahora solo cabe esperar a que también se vaya el villarroelismo del Levante, y los granotas, podremos volver a creer.
miércoles 3 de diciembre de 2008
El factor miedo
Ya es definitivo. Campus Jove, por octavo año consecutivo y con 18 claustrales de 75, vuelve a ser la fuerza líder en la Universitat de València. Sin duda, estas elecciones serán recordadas como de las más tensas y duras. Son varios factores los que han contribuido a ello; los movimientos anti-bolonia, la conformación de una derecha fuerte y unida, y una controvertida y criticada campaña de Campus Jove, con el lema 'Que no te la claven'.
Todo esto podría considerarse normal, dentro del juego democrático y la lógica y sana intensidad de una campaña electoral. Lo que no es normal, es la entrada en juego del 'factor miedo'.
Desde hace algunas semanas, las Asambleas contra Bolonia, organizadas en los distintos Campus de la UV, han proclamado su firme oposición a la implantación del EEES.
Una discusión sobre la conformidad o no, de los nuevos planes de estudio, es absolutamente lógica y necesaria, así como un debate sobre los beneficios, o no, de la entrada en un espacio europeo. Es cierto que las asambleas han promovido numerosas charlas y debates. Pero cabría preguntarse varias cosas. En primer lugar, ¿si la implantación del Proceso de Bolonia comenzó en 2003 con los primeros decretos aprobados por el Gobierno del PP, porque surge el debate ahora, 5 años después y no antes?¿porque surge la oposición a los nuevos planes de estudio, cuando la inmensa mayoría ya han sido elaborados, aprobados y algunos, incluso ya están implantados en la UV?¿acaso no ha habido un debate previo en las CEPEs, las CATs, y las Juntas de Centro?
No nos engañemos, una cosa es quejarse contra el resultado de todo este entramado de comisiones y decretos que vienen y van, pero otra cosa bien distinta, es quejarse, por quejarse.
Para aquellos que creemos en el sistema de representación estudiantil, no podemos negar que se nos ha dado la oportunidad de participar con voz y voto en la renovación de los planes de estudio. Sin embargo, critico, y criticaré, que el peso de los estudiantes sea enormemente inferior al que representa en la comunidad universitaria, y que en ciertas comisiones, se equipare la voz de un estudiante, con la de un PAS, que aún respetando mucho su labor, los planes de estudio, no le afectan en absolutamente nada. Podremos entrar en un debate sobre si el sistema de representación de la UV, es perfecto. Obviamente, no lo es. Como todos los sistemas, tiene cosas positivas y negativas. Sin embargo, ese, es otro debate, que nada tiene que ver con Bolonia, y es aquí donde surge la pregunta fundamental: ¿Qué es Bolonia, y qué no lo es?
Porque aquí se han mezclado muchas cosas que no son Bolonia. Porque la política de becas, la deciden los Gobiernos, no las universidades, al igual que las tasas de grados, másters, y doctorados. Porque nada tiene que ver la crítica al sistema (por cierto, curioso es que quién clama en contra del sistema y reniega de él, participe también de éste), con la renovación de los planes de estudio. Así que hablemos claro:
¿Se está en contra de Bolonia o se está en contra del sistema?
Ambas cosas, son totalemente respetables, pero no tienen absolutamente nada que ver.
Posiciones como 'la universidad no se debe adaptar al mercado, es el mercado el que debe adaptarse a la universidad', demuestran la ingenuidad con la que algunos proclaman sus consignas ideológicas, disfrazadas de una negativa a los nuevos planes de estudio. Como progresista, jamás consideraré que la privatización de la educación es la solución a sus defectos. Pero con Bolonia, no hay tal privatización, y no hay que confundirlo con una colaboración universidades-empresas, necesaria para que la universidad sea el motor económico de la sociedad del conocimiento. Porque la universidad ha de servir a la sociedad, y no al contrario.
Es evidente, que Bolonia no es perfecto, es evidente también, que tiene numerosos puntos criticables, pero no podemos caer en la manipulación, en la difusión de mentiras, y en lo que es más grave, en la vil utilización del factor miedo como arma de propaganda política. Esas, ni son, ni serán jamás las formas. Y por ello, no puedo estar de acuerdo con las asambleas.
Difundir el miedo y el catastrofismo, afirmando que con Bolonia, todo será más caro, que con Bolonia, no habrá becas, que con Bolonia, dejará de existir tu carrera, que con Bolonia tendrás 3 hipotecas (coche, casa y estudios), que con Bolonia quitarán 'Cuéntame', etc...son consignas fatalistas, falsas, y falaces, que recuerdan mucho a las estrategias de Bush o Rajoy, de difundir el miedo, aún cuando es infundado e irresponsable.
No deseo el fin de las Asambleas contra Bolonia, pero si que se dejen de lado las mentiras, el miedo, y la violencia, para abrir paso a un verdadero debate que cuente con todos y sobretodo, a que la información y la verdad se abran camino, y lleguen de forma nítida y directa a los estudiantes, que en definitiva somos los más afectados en todo este proceso.
Todo esto podría considerarse normal, dentro del juego democrático y la lógica y sana intensidad de una campaña electoral. Lo que no es normal, es la entrada en juego del 'factor miedo'.
Desde hace algunas semanas, las Asambleas contra Bolonia, organizadas en los distintos Campus de la UV, han proclamado su firme oposición a la implantación del EEES.
Una discusión sobre la conformidad o no, de los nuevos planes de estudio, es absolutamente lógica y necesaria, así como un debate sobre los beneficios, o no, de la entrada en un espacio europeo. Es cierto que las asambleas han promovido numerosas charlas y debates. Pero cabría preguntarse varias cosas. En primer lugar, ¿si la implantación del Proceso de Bolonia comenzó en 2003 con los primeros decretos aprobados por el Gobierno del PP, porque surge el debate ahora, 5 años después y no antes?¿porque surge la oposición a los nuevos planes de estudio, cuando la inmensa mayoría ya han sido elaborados, aprobados y algunos, incluso ya están implantados en la UV?¿acaso no ha habido un debate previo en las CEPEs, las CATs, y las Juntas de Centro?
No nos engañemos, una cosa es quejarse contra el resultado de todo este entramado de comisiones y decretos que vienen y van, pero otra cosa bien distinta, es quejarse, por quejarse.
Para aquellos que creemos en el sistema de representación estudiantil, no podemos negar que se nos ha dado la oportunidad de participar con voz y voto en la renovación de los planes de estudio. Sin embargo, critico, y criticaré, que el peso de los estudiantes sea enormemente inferior al que representa en la comunidad universitaria, y que en ciertas comisiones, se equipare la voz de un estudiante, con la de un PAS, que aún respetando mucho su labor, los planes de estudio, no le afectan en absolutamente nada. Podremos entrar en un debate sobre si el sistema de representación de la UV, es perfecto. Obviamente, no lo es. Como todos los sistemas, tiene cosas positivas y negativas. Sin embargo, ese, es otro debate, que nada tiene que ver con Bolonia, y es aquí donde surge la pregunta fundamental: ¿Qué es Bolonia, y qué no lo es?
Porque aquí se han mezclado muchas cosas que no son Bolonia. Porque la política de becas, la deciden los Gobiernos, no las universidades, al igual que las tasas de grados, másters, y doctorados. Porque nada tiene que ver la crítica al sistema (por cierto, curioso es que quién clama en contra del sistema y reniega de él, participe también de éste), con la renovación de los planes de estudio. Así que hablemos claro:
¿Se está en contra de Bolonia o se está en contra del sistema?
Ambas cosas, son totalemente respetables, pero no tienen absolutamente nada que ver.
Posiciones como 'la universidad no se debe adaptar al mercado, es el mercado el que debe adaptarse a la universidad', demuestran la ingenuidad con la que algunos proclaman sus consignas ideológicas, disfrazadas de una negativa a los nuevos planes de estudio. Como progresista, jamás consideraré que la privatización de la educación es la solución a sus defectos. Pero con Bolonia, no hay tal privatización, y no hay que confundirlo con una colaboración universidades-empresas, necesaria para que la universidad sea el motor económico de la sociedad del conocimiento. Porque la universidad ha de servir a la sociedad, y no al contrario.
Es evidente, que Bolonia no es perfecto, es evidente también, que tiene numerosos puntos criticables, pero no podemos caer en la manipulación, en la difusión de mentiras, y en lo que es más grave, en la vil utilización del factor miedo como arma de propaganda política. Esas, ni son, ni serán jamás las formas. Y por ello, no puedo estar de acuerdo con las asambleas.
Difundir el miedo y el catastrofismo, afirmando que con Bolonia, todo será más caro, que con Bolonia, no habrá becas, que con Bolonia, dejará de existir tu carrera, que con Bolonia tendrás 3 hipotecas (coche, casa y estudios), que con Bolonia quitarán 'Cuéntame', etc...son consignas fatalistas, falsas, y falaces, que recuerdan mucho a las estrategias de Bush o Rajoy, de difundir el miedo, aún cuando es infundado e irresponsable.
No deseo el fin de las Asambleas contra Bolonia, pero si que se dejen de lado las mentiras, el miedo, y la violencia, para abrir paso a un verdadero debate que cuente con todos y sobretodo, a que la información y la verdad se abran camino, y lleguen de forma nítida y directa a los estudiantes, que en definitiva somos los más afectados en todo este proceso.
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